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Mission
Las Hermanas Misioneras
Scalabrinianas viven en el mundo la misión de "testificar la vida trascendente a
todo el pueblo de Dios, particularmente a los migrantes, ayudándoles a descubrir
el amor que el Padre les tiene y la esperanza a la cual son llamados"
(Constituciones de las Hermanas Misioneras Scalabrinianas, n. 7).
La fuerza del carisma recibido por
el Fundador continua operando en el tiempo y en las Hermanas Scalabrinianas
perseverantes en el itinerario cotidiano, que trabajan a favor de la
evangelización y contribuyen para una mejor cualidad de vida de los migrantes
colocándose, como puente, entre las distancias y las diferencias en las variadas
realidades en que se encuentran. Ellas quieren que su presencia sea humilde
testimonio de comunión, de compartir y de catolicidad, voz profética que
denuncia las injusticias y anuncia la esperanza, convocando constantemente a la
solidaridad y al compromiso misionero.
Viven la misión en medio de los migrantes como
expresión de su vocación de mujeres consagradas y como participación al “ya y no
aún” del Reino, iniciado con la encarnación del Hijo de Dios.
Esa misión se cumple con la donación de
su propia vida, con el respeto a
las diferencias, a las culturas y con la fomento de las personas y de los
pueblos con quienes comparten la historia; y se concreta a través de la
catequesis, de la educación cristiana, de la pastoral de la salud, de la acción
social y de la pastoral del migrante. Las Hermanas MSCS trabajan en las
escuelas, en los hospitales, en los orfanatos, en los cárceles, en los centros
de acogida para niños necesitados, en las casas de reposo para ancianos, en las
casas de formación, en las comunidades étnico-culturales, en las parroquias, en
los diócesis, en las conferencias episcopales, en los organismos
internacionales, en las organizaciones civiles, en los centros de promoción, en
los centros de servicio y de acogida para los migrantes, en los centros de
estudios y de documentación. En respuesta a los desafíos de la movilidad humana
y fiel al carisma que la Iglesia le confió, la Congregación se hace presente con
el testimonio de vida consagrada y con el servicio misionero a los migrantes,
especialmente, a los más pobres y necesitados. El espíritu que anima es aquél de
la comunión universal, a través de la cual los miembros revelan su vocación de
reconocer, amar y servir a Cristo en medio de los migrantes.
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