Convocatoria de la X Asamblea General de la Congregación

Queridas Hermanas,

las saludo cordialmente en Cristo Jesús, en este año de celebración del Año Scalabriniano, tiempo que nos invita a intensificar la búsqueda de una revitalización de nuestro ser consagrado y misionero como Hermanas Misioneras Scalabrinianas, en fidelidad al carisma scalabriniano, en la apertura a las nuevas llamadas del
Señor, en la vivencia y fortalecimiento de la propia identidad, siendo signo del Reino de Dios, testimonio y profecía en el mundo de la movilidad humana.
En actitud de fe y aceptación del mandato del XIV Capítulo General, se nos pidió animar las orientaciones emitidas por el mismo, para que en la Congregación se promovieran procesos creativos y dinámicos de renovación de la vida consagrada, teniendo Jesucristo como fundamento, con vistas a un crecimiento de la fecundidad espiritual y misionera en toda la Congregación. Ponerse en camino confiando en la gracia de Dios que “hace nuevas todas
las cosas”. (Is 43,19).

Después de realizar dos años de camino, a la luz de las orientaciones capitulares, con el corazón lleno de gratitud y agradecimiento a Dios por todo lo que Él ha realizado en nosotras y, con su gracia, nos ha hecho posible realizar, convoco la 10a Asamblea General de la Congregación, según las Ordenaciones n.103 letra q, y números 115-117, y, como se anunció en la reunión de Gobiernos del pasado mes de noviembre, tendrá como
– Tema: Revitalización de la vida consagrada scalabriniana en clave carismática,
ecológica y sinodal,
– Lema: Deja que las riquezas de las naciones entren en ti (Isaías 60, 11).
Tendrá lugar del 14 al 23 de septiembre de 2022, en el CECREI – Centro de Espiritualidad Cristo Rei, Rua Regina Mundi, no 333 – Bairro Cristo Rei – São Leopoldo – RS, Brasil.
Realizaremos, por tanto, esta trayectoria a la luz de las disposiciones emitidas por el XIV Capítulo General, cuyo documento capitular destaca la importancia del cuidado de la creación como “casa común, en la que todo está interconectado”. Para nosotras en particular, como bien dice el Documento Final del Capítulo, la casa común es también la Congregación, donde todo está interconectado, donde realizamos nuestra misión y vivimos nuestras relaciones: conmigo misma, con Dios, con los demás y con los migrantes y refugiados.
Sí, queridas Hermanas, la Vida Consagrada está llamada a posicionarse en este mundo, asumiendo un compromiso con la Palabra de Dios y con Su voluntad. Y para cumplir esta misión profética, la Vida Consagrada está llamada a mantener su fascinación, continuando a ser escuela de comunión, alimentando el frescor y la novedad de la centralidad de Jesucristo, el atractivo de la espiritualidad y la fuerza de la misión, testimoniando la belleza del seguimiento a Jesucristo e irradiando esperanza y alegría.

Porque, el compromiso encomendado a la vida consagrada es el de dar testimonio -en nuestro tiempo- de que Dios es
felicidad. Fijar en Él la mirada y el corazón que nos permite vivir en plenitud. Motivadas por el deseo de vivir la consagración en una perspectiva ecológica y sinodal, en la certeza de que la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida de cuantos encuentran a Jesucristo (Alégrate, 1), nos sentimos interpeladas a revitalizar la fecundidad espiritual y misionera de la Congregación a partir del gozo de la llamada a ser discípulas misioneras de Jesús y testimoniando: El gozo de seguir a Jesucristo; El gozo de profetizar; La alegría de caminar con migrantes y refugiados y la alegría de vivir compartiendo.
Estamos viviendo un tiempo de cambio de época, para lo cual no basta un cambio de mentalidad, se hace necesario una “mentalidad de cambio”. Por eso es importante reconocer y acoger este tiempo de cambio no como un drama que ha afectado a nuestras generaciones, sino como un recurso, una posibilidad o, incluso, un don del Espíritu para el presente y para el futuro. Tanto las oportunidades como las dificultades que se presentan en momentos como
estos deben afrontarse con respuestas innovadoras y audaces, con una nueva forma de mirar y percibir la realidad.
Es en este contexto que la Congregación busca caminos de reorganización para servir de manera responsable y misericordiosa a los migrantes y refugiados, especialmente a los más vulnerables, en fidelidad al carisma scalabriniano que es al mismo tiempo don y tarea, gracia y una responsabilidad. Por tanto, un proceso de reorganización para la revitalización no está determinado por un simple procedimiento organizativo, sino que se inserta en un proceso de transformación global, en el que también se inserta la vida consagrada y misionera.
Hermanas, la Asamblea General es un acontecimiento de gracia, un don que Dios hace a todos los miembros de la Congregación y para la Iglesia y, como tal, debe ser acogida por todas las Hermanas, de manera que todas se sientan partícipes de ella, desde su elaboración hasta su realización. Por tanto, pido que la X Asamblea General sea preparada y vivida en todas nuestras comunidades con oraciones y celebraciones eucarísticas y, también, con el estudio y reflexión de subsidios en preparación a la misma, en actitud de escucha y apertura al Espíritu Santo para acoger los llamamientos de Dios a nuestra Congregación en este momento de la historia.
Encomendamos esta X Asamblea General de la Congregación a la protección de la Virgen María, nuestra Madre en camino, rogándole que mantenga viva en nosotras la luz de la hermosura y la belleza de la centralidad de Jesucristo, luz verdadera que ilumina toda la humanidad, (Juan 1.9).
Fraternalmente,

Hna. Neusa de Fátima Mariano, mscs
Superiora General

Prot.380 -Circular 04 Convocação da X Assemblea Geral – 2022 -Espanhol